REFERENCIA: E-41P
NOMBRE: Escarabajo sagrado
MEDIDA: (12 cm)
TIPO ARTICULO: Figura
MATERIAL: Mineral reconstituido mármol
ACABADO: Piedra antigua pintada a mano
El escarabajo se asoció muy temprano
en Egipto con las fuerzas generativas del sol creciente y con los
conceptos de la renovación eterna. Los antiguos Egipcios al observar
el escarabajo pelotero, ateuchus sacer, quien empujaba y
hacía rodar una bola pequeña de estiércol antes de depositarlo en
túneles subterráneos como una fuente de alimento para sus larvas.
Los egipcios creyeron ver el renacer de la vida, en se acto de
empujar cada día, simbolizado por la pelota de estiércol, al sol de
levante. El escarabajo fue divinizado debido a que el sol,
relacionado con él, era la más importante de las deidades egipcias;
los sacerdotes se identificaron con aquello que representaba el
escarabajo, pensando en convertirse a sí mismo en símbolos de vida y
regeneración.
El escarabajo está vinculado con el
dios Jepri, simboliza el que llega a ser o aquel que renace por si
mismo, de la raíz egipcia Jeper que significa nacer o existir, o sea
que simboliza la transformación constante de la existencia.
Con el paso del tiempo se convirtió en
amuleto de vida y poder. El que lo portaba en vida tenía la
protección contra el mal, visible o invisible y recibía vida, poder
y fuerza diariamente, y el que lo portaba en la muerte, es decir de
acuerdo a los ritos funerarios, tenía la posibilidad de resucitar y
obtener la vida eterna. Así mismo se empezó a emplear el
escarabajo-corazón como un amuleto que se colocaba en la momia, el
cual era el que evitaba que durante la ceremonia del pesaje del
corazón éste declarara contra su dueño. En la parte de abajo
llevaban grabada una fórmula místico-religiosa tomada del libro de
los muertos. Un ejemplo de este tipo de texto dice:
Fórmula para que el corazón de
un hombre No declare en contra suya en el juicio de Osiris.
Corazón mío, que procedes de mi
madre,
¡Lo más íntimo de mi ser!
¡que tu testimonio no me sea
adverso
y no te enfrentes conmigo en el
tribunal divino
que nuestro nombre sea bello suene
bien a quien lo oiga
y que agrade al juez!
no profieras mentira alguna contra mi en presencia de los
dioses
¡Ante Osiris, el dios magnífico y dueño de occidente!
¡Serás ensalzado si ante él sales airoso de la terrible prueba!
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