REFERENCIA: E-303
NOMBRE: Momificación Anubis
MEDIDA: 20x21cm.
TIPO ARTICULO: Figura
MATERIAL: Mineral reconstituido
ACABADO: Pintada a mano, con Oro
La tumba de Senneden, Luxor, Egipto. 19. 1290-1224 De dinastía aC
El Dios Anubis se representa aquí embalsamando el cuerpo del
Sennedjem oficial alto. El término embalsamar (Senefer) “dar la vida
otra vez” y la casa que embalsamar (per nefer) “la casa de la vida”.
Para los egipcios, la muerte era transitoria y la momificación
permitía al difunto ser preparado para el viaje y para la
inmortalidad. El proceso de la momificación duraba setenta días.
Este trabajo era
realizado por sacerdotes especializados, estos sacerdotes no eran
bien vistos por la población en general que los relacionaba
directamente con la muerte.
Los familiares entregaban el cuerpo a los sacerdotes para su
momificación.
Y en los casos de mujeres agraciadas físicamente, se esperaba a que
aparecieran los primeros síntomas de putrefacción, pues se dieron
casos (perfectamente documentados) de necrofilia.
Lo que sabemos de las técnicas se debe en especial al historiador
griego Herodoto.
Allí se hace cargo
de él un equipo de gentes especializadas que cuando se hallan ante
el cadáver muestran a los parientes varios tipos en forma de
maniquíes de madera pintada imitando los colores naturales. Y les
dicen: Tal vez pueda interesarles este modelo, que es el más lujoso
(se trata de Osiris) pero no me atrevo a pronunciar su nombre. Luego
les presentan uno de otra clase más ordinario y económico, y por fin
un tercero que es el más barato de todos.
Una vez concluida la propaganda, piden a los parientes cuál de estos
tratamientos desean para su difunto, y cuando unos y otros se han
puesto de acuerdo en el precio, se vuelven a la casa los familiares,
dejando el muerto en manos de los embalsamadores.
He aquí cómo se realiza el embalsamamiento más suntuoso:
Primeramente,
sirviéndose de un gancho de hierro que introducen por las ventanas
nasales, extraen el cerebro, pero no en su totalidad, pues una parte
de él queda disuelto por las substancias medicinales que se
inyectan.
Seguidamente, con
un afilado cuchillo de piedra cortante de Etiopía se practica al
cadáver una incisión en el flanco y le sacan las vísceras.
Y cuando se las han limpiado y rociado con vino de palma, las
pulverizan con especias molidas.
Luego rellenan
el vientre con mirra pura triturada, finísima casia y toda clase de
sahumerios, excepto incienso, y lo vuelven a coser. Después lo
sumergen en un recipiente lleno de natrón (una solución de carbonato
sódico), dejándolo allí por espacio de setenta días, pero no más,
pues de lo contrario la sosa atacaría demasiado la carne. Pasado
este tiempo se saca de nuevo el cuerpo, lo lavan bien, y le llenan
el vientre con serrín de madera Los operadores juntan fuertemente
las piernas del cadáver, lo cruzan de brazos, procediendo acto
seguido a envolverlo totalmente, cara inclusive, con un sin fin de
vendas impregnadas de goma que los egipcios usan generalmente en
lugar de cola. Entonces los deudos se llevan el cadáver a casa y lo
meten dentro de un ataúd de madera de forma humana, y cuando ya está
dentro del féretro, lo arriman de pie contra la pared en la
habitación del difunto
Mientras se realizaba el proceso de
embalsamamiento un sacerdote que portaba una máscara del dios
Anubis recitaba las fórmulas de encantamiento correspondientes.
"Te ponemos el perfume del Este, para hacer
perfecto tu olor y poder seguir el olfato de Dios"
"Te traemos los líquidos que vienen de Ra, para hacer perfecto tu
olor en la Sala del Juicio Final"
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