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La presencia de
estatuillas con formas femeninas, llamadas “Las Diosas madres o
Venus” se extiende por toda Europa, Asia, África, Australia y
América. Representan la creación
y regeneración de la vida, algo materializado por nuestros
antepasados en las mujeres y las hembras de los demás animales. La
supervivencia del grupo dependía de ellas. Son ellas las que traen
la vida al mundo, alimentan y cuidan a sus crías hasta que pudieran
valerse por sí mismos.
La forma de
representación más común de estas figuras han sido la de pequeñas
figuras femeninas de unos 5 a 25 cm. de hueso, barro cocido, piedra
y probablemente de madera. Pero también hay tallas y pinturas en
las paredes de las cuevas. Se representa a la feminidad, de una
manera abstracta y voluptuosa, y casi todas las figuras tienen unos
mismos denominadores en común, grandes senos, caderas anchas y
vulvas remarcadas, como signo inequívoco de fertilidad y vida.
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